Imagínate subir por la ladera del Alberche mientras la silueta imponente del castillo de Escalona emerge sobre el horizonte. No es un decorado, ni una ruina más: es una fortaleza que acaba de recuperar su voz, sus pasillos y su historia. Durante décadas permaneció cerrada, inaccesible, observada solo desde lejos. Hoy, por fin, sus puertas vuelven a abrirse al público y lo hacen con la fuerza de un renacer que está transformando el turismo de la comarca.
Este reportaje nace con la esencia narrativa de Diálogo Digital y con la mirada aérea de World Dron, cuyas imágenes permiten comprender la escala monumental de un recinto que solo desde el cielo revela su verdadera grandeza.
Historia del castillo de Escalona: mil años de poder, frontera y nobleza
Una fortaleza que vigila el río Alberche
El origen del castillo de Escalona hunde sus raíces en una primera fortificación romana destinada a controlar el paso natural entre Toledo y Ávila. Sobre aquel asentamiento, los musulmanes levantaron una estructura defensiva que integraron en su red de control del valle. La posición elevada, rodeada de barrancos y con el río como línea natural de defensa, convirtió el lugar en un enclave estratégico desde los primeros siglos.
Con la conquista cristiana del siglo XI, Escalona pasó definitivamente a manos castellanas y se transformó en un bastión de frontera frente a los ataques almorávides y almohades. Las fuentes medievales lo mencionan como uno de los espacios fortificados más importantes en la ruta hacia Toledo.

El esplendor cortesano del siglo XV
En 1281, el infante Manuel de Castilla incorporó Escalona a su señorío. Allí nacería su hijo don Juan Manuel, autor del Conde Lucanor, marcando un precedente literario y político. Sin embargo, el gran salto histórico llegaría más tarde con Álvaro de Luna, condestable de Castilla y figura clave en el reinado de Juan II.
Bajo su patrocinio, el castillo de Escalona se convirtió en un palacio fortificado de dimensiones excepcionales. Crónicas de la época lo describen como una de las residencias nobiliarias más refinadas de Castilla, con salas de recepciones, patios elevados, estancias decoradas y una estructura defensiva que combinaba lujo y estrategia militar. Durante estas décadas se celebraron banquetes, reuniones políticas decisivas y episodios que marcaron la historia del reino.
La caída en desgracia de Álvaro de Luna provocó un asedio directo al castillo. Su viuda, Juana Pimentel —la Triste Condesa— resistió en su interior hasta que se vio obligada a entregar la fortaleza. Desde entonces, Escalona pasó por las manos de linajes poderosos y fue testigo de las tensiones políticas entre Enrique IV, los partidarios de la infanta Juana y los nobles de Castilla.
Incendios, guerras y romanticismo en ruinas
El tiempo no fue amable con el castillo. Derrumbes progresivos, incendios y los usos militares durante la Guerra de la Independencia aceleraron su deterioro. Elementos arquitectónicos fueron desmantelados para reforzar puentes y defensas cercanas. Ya en el siglo XIX, sus ruinas adquirieron un aire romántico que atrajo a viajeros, literatos y curiosos, pero el recinto permaneció cerrado y sin un proyecto claro de conservación.
En 1922 recibió la declaración de monumento histórico, un reconocimiento que garantizó su protección, aunque no su recuperación inmediata. Hubo que esperar un siglo para que esto sucediera.
La recuperación del castillo: de propiedad privada a icono abierto al turismo
La compra municipal que lo cambió todo
Durante generaciones, el castillo de Escalona perteneció a manos privadas. Su visita no era posible, su interior era un misterio y solo quedaban al alcance del público sus muros exteriores. En 2024, el Ayuntamiento de Escalona tomó una decisión histórica: adquirir la propiedad completa del recinto, con el objetivo de recuperarlo para el disfrute cultural, turístico y social de la villa.
Este paso permitió poner en marcha trabajos de consolidación estructural, retirada de elementos inestables, limpieza de áreas de acceso, instalación de medidas de seguridad y preparación de un itinerario interpretativo comprensible para el visitante moderno. El propósito no era reconstruir un castillo ficticio, sino conservar lo auténtico, dotarlo de estabilidad y hacer accesible un patrimonio dormido demasiado tiempo.
La apertura al público
En 2025 se inauguraron las visitas guiadas. Desde entonces, el recinto se ha convertido en un atractivo de referencia en la provincia de Toledo. Los primeros meses demostraron un interés creciente por parte de viajeros, fotógrafos, historiadores y vecinos que por fin pudieron recorrer su interior.
La experiencia de la visita combina la explicación histórica con la contemplación del paisaje y la lectura visual de los muros. La dimensión del castillo, visible en toda su magnitud desde el cielo, cobra un sentido completamente nuevo al caminar por su interior.
Un proyecto que mira al futuro
El Ayuntamiento trabaja ya en un proyecto de activación turística más amplio: convertir parte del conjunto en un espacio de uso cultural, congresual y turístico, fomentando la creación de empleo local y el desarrollo económico del municipio.
Este planteamiento encaja con la identidad moderna de Escalona, que aspira a situarse como un referente patrimonial dentro de la provincia y de la Ruta del Vino Méntrida-Toledo, integrando experiencias, gastronomía, naturaleza y cultura.
Recorrer hoy el castillo de Escalona
El acceso y el primer recinto
La visita comienza frente a la barbacana que protege el acceso principal. Desde allí se aprecia la magnitud del conjunto: murallas robustas, torres defensivas, taludes y estructuras que hablan de siglos de transformaciones. Una vez dentro, el primer recinto abre paso al patio de armas, amplio, despejado y perfecto para comprender la relación entre fortaleza militar y palacio cortesano.
Las alturas y el dominio del paisaje
Subir a los niveles superiores del castillo de Escalona es una experiencia que deja huella. Desde sus miradores, el Alberche se despliega bajo la fortaleza y se entienden de inmediato tanto su papel defensivo como su belleza actual. Las riberas verdes, el casco histórico y la amplia llanura toledana componen un escenario que cambia con la luz del día.
En esta parte del recorrido es imposible no detenerse a contemplar cómo se combinan los restos de salas nobles con los muros derruidos, las torres semicolapsadas y los tramos de adarve donde aún resiste la piedra original. El visitante es invitado a imaginar el tránsito de caballeros, el rumor de la vida palaciega o la vigilancia constante de un castillo que nunca dormía.

Escalona: la villa que abraza a su castillo
La visita al castillo de Escalona se completa recorriendo la villa. Su casco histórico mantiene parte del trazado medieval, murallas interiores y rincones que conservan la esencia de la antigua plaza fortificada. Calles estrechas, pequeñas plazas y edificios tradicionales componen un paseo sencillo y agradable, perfecto para completar la jornada.
El río Alberche, un aliado natural
El río define la personalidad de Escalona. Sus márgenes ofrecen zonas de paseo, áreas de naturaleza y vistas privilegiadas del castillo coronando la loma. El histórico puente, las huertas y la vegetación fluvial aportan un contrapunto natural que hace del municipio un escenario equilibrado entre historia y paisaje.
Gastronomía y tradiciones locales
La gastronomía acompaña a la perfección la visita: pisto manchego, migas, guisos tradicionales, carnes asadas y dulces caseros forman parte del recetario local. Muchos establecimientos trabajan con producto de proximidad y mantienen recetas heredadas, lo que convierte la comida en un atractivo más de la experiencia turística.
Entre las tradiciones más arraigadas destacan el Día de la Tortilla en enero, la bendición de animales por San Antón o las fiestas de San Roque en verano, en las que la villa se llena de actividades, música y propuestas gastronómicas. Son fechas ideales para combinar patrimonio y convivencia popular.
Cómo llegar y recomendaciones
Escalona se encuentra a poco más de una hora de Madrid por la N-403, en un acceso cómodo tanto desde la capital como desde Toledo. El municipio dispone de áreas de aparcamiento próximas al casco histórico y, si se desea, también hay servicios de autobús desde Madrid con varias frecuencias diarias.
La visita al castillo de Escalona se realiza mediante recorridos guiados, con horarios periódicos durante toda la semana y tarifas accesibles para todos los públicos. Conviene reservar en días de alta afluencia y llevar calzado cómodo, ya que parte del recorrido incluye zonas elevadas.
El castillo vuelve a ser parte de la vida de Escalona. Ya no es una ruina silenciosa, sino un espacio que cuenta, enseña y emociona. Sus muros, el río y la villa forman un conjunto único que merece ser descubierto con calma.
Hoy, más que nunca, el castillo de Escalona está preparado para recibir al viajero y mostrarle un patrimonio que acaba de despertar.
Este trabajo ha sido posible gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Escalona, que facilitó los permisos necesarios para el sobrevuelo del castillo.


Un reportaje precioso , hay que ir verlo , muchas gracias